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OCEANOS: Esta web esta dedicada a todos aquellos amantes del mar, a los marinos que han surcado sus rumbos, a los buzos que han entrado a sus profundidades, y a todos aquellos que ayudan a su preservacion natural para las futuras generaciones. EN BUSCA DE LAS PLÉYADES Y.......... ............LOS MITOS DE LA ATLÁNTIDA, Desde la más remota antigüedad, el pequeño cúmulo estelar de las Pléyades ha inspirado al ser humano un amplio abanico de mitos, leyendas y ritos ancestrales. La arqueoastronomía, la magia, antiquísimos calendarios, continentes desaparecidos y el contacto con inteligencias extratrerrestres, se dan cita en esta sugerente "stargate" del mundo del misterio. Por ello, invito al lector a preparar unas maletas especiales, llenas de la fértil y etérea imaginación y libres del estéril y pesado dogmatismo, para que me acompañe en un viaje alrededor del mundo en busca de Las Pléyades. Las Pléyades, junto a sus hermanas celestes Las Hiadas, "las estrellas de la lluvia" forman parte de la constelación de Tauro. Están situadas a unos 400 años luz de distancia de la Tierra y en los modernos atlas astronómicos están catalogadas como M 45 o NGC 1432. El cúmulo cuenta con más de 300 estrellas aunque, a simple vista, pueden distinguirse sólo seis o siete; son las llamadas "siete hermanas", "las cabrillas" o "las atlántidas" (las hijas de Atlas). El nombre de Pléyades parece derivar de la palabra griega plein, navegar, o bien de pleos, lleno. Las estrellas más brillantes del grupo son: Alcyone, Atlas, Maya, Electra, Taigete, Astérope, Nos cuenta el mito griego que Orión "el cazador" se había enamorado de Mérope, una de las hijas de Atlas y Pleione "la reina de la navegación". Perseguidas tanto la madre como sus hermanas por el gigante Orión, y ya rendidas y jadeantes, invocaron la ayuda de Júpiter, quien para salvarlas del cazador las trasladó al cielo otorgándoles refugio entre los astros. Orión fue castigado y, tras su muerte, colocado en el cielo detrás de las Pléyades, inmortalizando de esta manera su persecución. Nos dice Diodoro que las Pléyades fueron amadas por los dioses y héroes más célebres y que tuvieron hijos ilustres que dieron origen a diversas naciones y pueblos, fundando prósperas ciudades. Como ejemplo citaremos a Maya que seducida por Zeus dio a luz a Hermes (el dios al que los egipcios llamaron Thot, símbolo de la sabiduría e inspirador de la cronología; creador de todas las artes, de la escritura y de la ciencia de los números). El relato de Diodoro no deja de ser hermoso e inspirador, pero el mito, tal vez, y si nos atenemos a las enseñanzas de Platón, esté ofreciéndonos una pista o una clave histórico-mítica sobre la Atlántida; Siendo el primogénito de Neptuno, Atlas, el primer rey del vasto continente y nuestras atlántidas, las Pléyades, las siete islas que sobrevivieron a un gran cataclismo universal. La última gran destrucción, de la que guardan memoria todos los pueblos de la tierra, es la que asoló según Platón, en un solo día y una sola noche, la isla de Poseidonis, el último resto atlante. Pero no todos perecieron bajo las aguas del Océano. Nuestro Noé bíblico, tiene su reflejo en Deucalión, el Noe griego, que escapó como el primero en un Arca junto a su esposa Pirra. Tenemos también un Noé babilonio, Utnapistín, y hasta un Noé chino llamado Peiruun, que escapó de la muerte gracias a un aviso previo de los dioses ¿Partirían de estas islas del Océano Altlántico los supervivientes de la catástrofe? ¿Serían los hijos de nuestras Pléyades, nuestras atlántidas, las que fundaron nuevas naciones y colonias, tanto a un lado del Océano Atlántico como al otro, huyendo de uno de los varios cataclismos que provocaron la desaparición del "mítico" continente? Seguiremos con la pista más adelante... Viajando por los "senderos de los sueños" nos encontramos a las bailarinas del Pitjantjatjara del Desierto del Oeste de Australia. Estas bailaban el corroboree (una danza para provocar la lluvia) coincidiendo con el ocaso de las Pléyades en otoño. Para los maoríes de Nueva Zelanda. Las Pléyades eran sus estrellas más queridas; sus mujeres bailaban por año nuevo, antiguas ceremonias de fertilidad de la cosecha, siguiendo como modelo a las Diosas Danzarinas de las Pléyades ("Mararii i Nia y Mararii i Raro", (Pléyades arriba y Pléyades abajo). Los indígenas del sudeste asiático también relacionaron la aparición en el cielo de nuestras hermanas con las lluvias, con el agua necesaria que haría fértil sus cosechas. Continuamos nuestro periplo y nos trasladamos hacia la milenaria India siguiendo el rastro de las hijas de Atlas. En las viejas teogonías hindúes, las Pléyades o Kryttikas eran las esposas astronómicas de los siete Rishis (las siete estrellas de la Osa Mayor). Las Pléyades desempeñaban el papel de nodrizas de Karttikeya (el jefe de los llamados Ejércitos Celestes). "Los más arcaicos manuscritos sánscritos sobre astronomía principian sus Nakshatras o constelaciones con las Kryttikas, constituyendo el grupo central de toda su simbología sidérea", leemos en la obra de Mario Roso de Luna - "Simbología Arcaica". Es significativo, respecto a este último punto, el hecho que durante todo el siglo XIX y parte del s.XX, los astrónomos consideraron a las Pléyades y en especial a Alcyone, como el punto central en torno del cual giraba toda la masa de estrellas fijas que componen nuestro Universo. Para la Kabala y el Esoterismo Oriental , las Pléyades tenían una relevancia enorme. La fundadora de la Escuela Arcana, Alice Bailey consideraba que Alcyone era el punto central de la órbita de nuestro Sol, y H.P. Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica en 1875, nos revela en su Doctrina Secreta que uno de los ciclos astronómicos más esotéricos estaba basado sobre ciertas conjunciones y posiciones respectivas de Virgo y las Pléyades. En cuanto a la importancia de las posiciones estelares de nuestras siete hermanas ¿sabe el lector que, según Piazzi Smith, la Gran Pirámide (el eje del mundo del antiguo Egipto) fue inaugurada oficialmente en el equinoccio de otoño del año 2170 a.C., cuando las Pléyades se encontraban en la vertical de la pirámide y el pasadizo que descendía a la cámara sepulcral, estaba orientado a la estrella Alfa Draconis (relacionada con la diosa Isis), la estrella polar de entonces? Continuemos nuestro viaje gracias al hilo de Ariadna que nos tienden las Pléyades para adentrarnos a través del laberíntico Himalaya hasta las fronteras del Imperio Celeste. Una antigua leyenda china nos cuenta que después de la entronización del legendario emperador Yao (hace más de 4000 años), "los cinco sabios de los cinco planetas volaron comoestrellas fluyentes para incorporarse a las Pléyades". Es realmente sugerente que los astrónomos chinos llamasen Tien Kuan o "puerta estelar" a una estrella de la constelación de Tauro, dseta tauri, muy próxima al cúmulo estelar de las Pléyades. No menos sugerente o increíble resulta el relato que nos describe Peter Kolosimo en su obra No es trerrestre. Según éste un viajero de fortuna, Mr. John Spencer, llegó a la lamasería de Tuerin en Mongolia aquejado de fuertes fiebres. Una vez recuperado gracias a la atención de los monjes, se aventuró por las proximidades del monasterio en busca de posibles tesoros y maravillas. Mr. Spencer penetró por un pasadizo iluminado por una extraña fosforescencia verde y, siguiendo unas incisiones en la pared que representaban a la Pléyades, logró encontrar más de veinte sarcófagos alineados y suspendidos milagrosamente en el aire. Después de destaparlos uno a uno, levantó la última tapa y se encontró a un ser vestido con una especie de malla de plata, con la cabeza redonda y sin boca... después de interrogar a un monje sobre lo que había visto, éste le respondió: "un gran maestro venido de las estrellas". Dejando a un margen lo verosímil del relato, lo cierto es que por todo el mundo encontramos representaciones de seres venidos de las estrellas. Como ejemplo, podemos citar las estatuillas japonesas llamadas Dogu; las máscaras altísimas de la etnia de los Dogon en Mali; Las Katchinas de los indios Jopi americanos o las vestimentas de los Kayapos brasileños, que con sus trajes y máscaras, recuerdan la aparición de Bep-Kororoti (un ser prodecente de otro planeta). Seguimos con nuestras maletas cada vez más cargadas de historias Y después de recorrer el territorio de los chamanes Yakutes, nos adentramos, como nuestros antepasados, por el Estrecho de Bering (donde los esquimales del lugar llaman a las Pléyades "Los zorrillos"), para terminar en las tierras de los Pieles Rojas. Muchas leyendas indias nos hablan de héroes o jefes que acabaron siendo representados en el cielo nocturno. El mítico jefe Cinta Larga se convirtió en el cúmulo de las Pléyades después de haber guiado a su pueblo por la pálida franja blanca (la Vía Láctea). Nos cuenta Levi-Strauss que los indios Hidatsas conocían a las Pléyades como Ickahahua; los Tewa la llamaban "la campana" y los Dakota Takamnipa. Y hablando de los Dakota y de sus primos los Jowas ¿sabe el lector que estas tribus creían que todas las tribus indias formaban antiguamente una sola, y que vivieron juntas en una isla... hacia el nacimiento del sol? Podemos retomar la clave que dejamos atrás y de nuevo nos encontramos con las sucesivas oleadas migratorias de varios pueblos, los hijos del continente atlante, que tuvieron que huir de su patria, destruida por terribles cataclismos. Las palabras de Diodoro Sículo recobran otra vez su fuerza. Y aún hay más. Los Toltecas de México, se consideraban oriundos de un país que se llamaba Atlan o Aztlan y el pueblo Azteca, tenía la misma leyenda. La idea de un diluvio antiguo aparece claramente reflejada en el Popul Vuh, el libro sagrado de los Mayas. Este libro refiere como aquel pueblo emigró del país de sus abuelos; cómo llegó a alterarse su lenguaje, y cómo algunos emigraron al este mientras otros se trasladaban al oeste. ¿Serían éstos los pueblos y naciones fundados por los descendientes del rey Atlas?... Según los iniciados mayas, la ciudad de Chichén Itzá , que cuenta entre sus construcciones con la pirámide del Castillo o de Kukulkan, el famoso Juego de Pelota y el observatorio astronómico llamado "el caracol", fue construida como una representación terrestre de la constelación de las Pléyades. Los Mayas llamaban a las Pléyades Tzab, “el crótalo de la serpiente de cascabel”. Los Aztecas las denominaron Tianquiztli, “el mercado o las muchas”. Para este pueblo la observación de las Pléyades tenía un carácter sagrado. La periodicidad de estas estrellas, que cada 52 años alcanzaban el cenit en la medianoche, dio origen a la ceremonia del Fuego Nuevo. Era una ceremonia de renovación de la Naturaleza en la que el fuego era el elemento revitalizador. Los aztecas tenían la creencia que, si las Pléyades cumplían su cita, el fin del mundo no había llegado y la humanidad tenía, al menos, otros 52 años antes de que el fin sucediese. Nuestras ninfas aparecen representadas también en su calendario, precisamente en los cuernos de las dos serpientes enfrentadas que representan a Quetzalcoatl , similar al Hunab Ku maya o a Hermes-Thot , todos ellos dioses que miden el movimiento y el tiempo cíclico del Universo. Por cierto, en los calendarios astronómicos de pueblos tan lejanos entre sí como los babilonios y los indonesios, también cumplen las Pléyades su papel de "medidoras del tiempo". Según el arqueoastrónomo John F, Aveny (Colgate University of New York) muchas ciudades mesoamericanas estaban construidas con una determinada orientación astronómica. Así, Teotihuacan "la ciudad donde los hombres se convierten en dioses" fue construida en función del cúmulo estelar de las Pléyades, cuando la salida de estas estrellas marcaban el advenimiento de la estación de las lluvias. El sincretismo de estas" hermanas meteorólogas" en diferentes lugares del mundo resulta harto evidente. Otras ciudades de la América Precolombina tomaron como modelo la orientación de Teotihuacan y edificaron sus principales templos y edificios hacia nuestras estrellas. En el Imperio Inca, el Tahuantinsuyu, los sabios sacerdotes incas dedicaron una cámara del Templo del Sol, el Coricancha, en Cuzco (el ombligo del mundo) a las Pléyades; llamadas por ellos Collca o Cuyllor. El arqueólogo Edmund Edwards se preguntaba hace años porqué muchas de las tupas (torres de observación astronómica) de la Isla de Pascua estaban orientadas en función de las Pléyades. La Isla de Pascua o Te Pito o Te Henua (el ombligo del mundo) continúa siendo un verdadero misterio no solo por sus singulares estatuas sino por las tablillas rongo-rongo, tablillas aún no descifradas y que contienen un idioma único en el mundo. En Europa nos encontraríamos a nuestras atlántidas en unos grabados de la Isla de Yeu, en Francia. En Stonehenge aparecería de nuevo Alcyone (la atlántida preferida de los ocultistas) marcada por el alineamiento de una de sus mágicas piedras. Nuestras queridas Pléyades han ayudado a la humanidad desde la noche de los tiempos, marcando las estaciones, los ritmos agrícolas y las fiestas sagradas... pero continúan siendo un enigma que sigue planteando muchas preguntas. Tal vez, la respuesta la tengamos en el cielo. Como dijo una sabia maestra: "La humanidad y las estrellas están unidas entre sí indisolublemente, por razón de las Inteligencias que gobiernan a estas últimas"... Tal vez, la respuesta la tengamos en la tierra y necesitemos quitarnos las telarañas de los ojos y revisar de nuevo nuestros mitos y leyendas más antiguas. Mientras llega la respuesta me complazco con una vieja canción de los indios Pawnees que termina diciendo: -"Enseñadnos, ¡Oh Pléyades! a mantenernos unidos."... y añado yo: -Y si puede ser, EN PAZ. posted by Francisco Izzar at 9:18 AM | 0 comments Constelacion Austral de Orion y ............ En la constelación de Orión podemos encontrar el mayor número de estrellas visible sin ningún problema. Esta constelación es quizás la más famosísísíma de todas (y me quedo corto con el superlativo) por su gran facilidad para ver estrellas brillantes. Orión tiene forma de guerrero, y las estrellas que forman la figura de este guerrero son fácilmente observables. Con facilidad podemos observar a Betelgeuse, estrella más brillante de la constelación con una magnitud de 0.48, Bellatrix, estrella Gamma de magnitud 1.62, Saiph, estrella Kappa de magnitud 2, Rigel, estrella Beta de magnitud de 0.15 y el “trio” formado por Alnitak, Alnilam y Mintaka, con una magnitud aproximada de 1,70. En Orión podemos encontrar también a la famosísima Gran Nebulosa de Orión (M42), visible por el “rabillo de ojo” en lo que se podrían decir las extremidades del guerrero de Orión. Estas constelaciones se pueden encontrar a las nueve de la noche (por ejemplo) mirando hacia el Sureste y subiéndo la cabeza hacia el cénit. Es destacable que incluso con contaminación lumínica son estas estrellas visibles. Aunque si lo que se quiere disfrutar simplemente es de un cielo estrellado no hacen falta de planisferios para identificar a las constelaciones, simplemente con mirar sabremos que las estrellas que he mencionado se encuentran ahí, y desde luego, te aseguro que la vista de tantas estrellas brillantes impresiona posted by Alberto at 9:00 AM | 0 comments Friday, March 11, 2005 LA BUSQUEDA DE ULISES........ La mayoría de ellas basadas en acontecimientos o escritos históricos. Tras Atlantis, Aztecas y Time Machine, la compañía francesa rescata de la historia y recrea a su manera, un capítulo inexistente de la Odisea escrita por Homero. Han pasado 10 años desde que Ulises conquistara Troya. Penélope, su mujer, espera ansiosa su regreso. Telémaco, su hijo, ha partido para encontrar a su padre. La mujer de Ulises, ante el temor de que su hijo no sea capaz de encontrarle, pide a Heritias que marche en su búsqueda. Heritias, acusado de un asesinato que no cometió, acepta. Así intentará salvar su nombre y obtener el perdón ante las falsas acusaciones que recaen sobre él. Es en este momento cuando comienza la aventura de Odisea: La búsqueda de Ulises. Cryo ha apostado con fuerza por el apartado gráfico. Los escenarios, prerrenderizados, rozan la perfección. Los diferentes mundos en los que se desarrolla la acción han sido rigurosamente cuidados. Así se ha conseguido plasmar la visión más bella y realista posible de todo cuanto aconteció alrededor de esta fantástica historia.